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07
2009
El pasado miércoles la ciudad de
Vitoria-Gasteiz fue testigo de una granizada poco habitual. Con un tamaño medio de pelotas de ping-pong el granizo caído provocó numorosos destrozos, principalmente a vehículos que se encontraban en la vía pública como a árboles y tejados.
El ayuntamiento ha habilitado, tanto en los centros cívicos como en la Plaza Nueva, las oficinas de atención al público para recibir las reclamaciones pertinentes. Al no estar declarado como zona catastrófica serán las compañías aseguradoras las que se encarguen de los gastos, siempre y cuando lo recoja en la póliza.
Daños a parte, la granizada ha vuelto a sacar a la luz los mismos problemas de siempre. A nada que caíga una cantidad un poco fuerte de agua en los mismos sumideros, en los mismos túneles y en las mismas calzadas se forman grandes balsas de aguas que son un problema para los ciudadano tanto si van andando como en vehículo.
No es un problema de hoy. Es un problema de hace muchos años que se repite año tras año y a pesar que se han remodelado y asfaltado todas las calles de la ciudad ningún gobierno municipal de los últimos años ha conseguido eliminar este problema. Puede que haya 150 millones de euros para hacer el Auditorio pero no hay voluntad política para eliminar estas balsas.
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