El pasado 18 de junio casi un centenar de militares de una compañía del Regimiento Garellano, con sede en el acuartelamiento de Mungia, Bizkaia, con sus respectivas armas, subieron la cima del mítico monte Gorbea provocando el insulto y la provocación de la gran mayoría de la sociedad vasca.
En respuesta a esta provocación, el 4 de junio, el Partido Nacionalista Vasco convocó una simbólica marcha pacífica para dar respuesta al insulto militar. Un millar de afiliados y simpatizantes jeltzales hicieron cima y, además, rindieron homenaje a los gudaris que lucharon para defender la democracia en esta tierra vasca.
En palabras de Iñigo Urkullu “en esta cima tan íntimamente ligada a millares de vivencias de vascos y vascas, el Partido Nacionalista Vasco quiere rendir homenaje a quienes hace ya más de 70 años dieron su vida por la legalidad y por su país en este lugar emblemático por los siglos de los siglos,… estas colinas están regadas por la sangre de los gudaris que dieron su vida por salvaguardar la dignidad de este pueblo, su testimonio permanente”.
El acto celebrado es una demostración de amor por esta patria con un sentimiento noble y vivo que perdura en los corazones de todos los vascos. Ni la provocación militar por la invasión de un lugar emblemático por los siglos de los siglos, ni por la colocación de la bandera española en la mítica Cruz del Gorbea, son suficientes para minar el sentimiento abertzale, sino todo lo contrario. La rearfirma y la engrandece.

