Desde que Estados Unidos entrara en guerra con España, en 1898, para hacerse con el “control” de la isla, su política exterior ha ido en aumento. Si antes de la guerra por Cuba su política exterior la marcaban los países extranjeros, principalmente Francia y el Reino Unido, a partir de entonces fueron ellos los que la marcarían poco a poco en el futuro.
En aquella guerra Estados Unidos no sabía como acabar con los últimos restos coloniales españoles sin entrar en conflicto con ningún otro país. Así que uno de los medios más influentes en aquella época, Hearst Corporation, o para los que no le conozcan el personaje que años después protagonizara la película dirigida por Orson Welles “Ciudadano Kane”, fue el encargado de hacer el “trabajo sucio” lanzando mensajes provocativos creando así un sentimiento “antiespañolista”. En un primer momento y tras varios incidentes, a los que el medio de comunicación americano ponía a España siempre como culpable, los Estados Unidos mantuvieron su imagen pero al final con la excusa de otro conflicto se vieron “obligados” a atacar.
Después de todo ello ya sabemos hasta donde han “metieron las narices”. Que si las guerras mundiales por un lado, que si jugando al “quito y pon” presidentes en centro y sur América por otro, que si los soviéticos van por aquí ellos iban por el otro lado… Así, hasta que llegó un momento, concretamente en el cambio de siglo que no tenían enemigo a quien combatir. No había a quién combatir hasta que dos aviones chocaron y derrumbaron los mayores símbolos económicos del país. Las Torres Gemelas.
Estados Unidos, un país que siempre ha vivido de y por los símbolos, sufrió de golpe el mayor ataque en territorio propio desde la Segunda Guerra Mundial y tenían que remediarlo. Acusaron a diversos países de ser el “eje del mal”, cosa no demostrada hasta hoy, consiguiendo el apoyo de numerosos países para su “particular guerra contra el mal” y así comenzando con una carrera armamentística que todavía hoy dura.
Pero allá por el año 2004, un tipo llamado Van Jones, hoy encargado de la creación de ‘empleos verdes’ de la administración de Obama, había promovido una investigación que implicaba a la administración Bush con los atentados terroristas del 11S. Teoría no muy descabellada si tenemos en cuenta que su país se “dejó” atacar por los japoneses para entrar en conflicto.
Al parecer, en el país de las libertades no gusta que se teorice con conspiraciones internas, algo que en el cine vemos mucho, y presionado por los medios de comicación ha tenido que dimitir de su cargo. Casualmente la persona encargada del pilar principal de la política que está llevando la administración de Obama para su país. La sanidad. A los republicanos no les está gustando nada que Obama esté retirando las tropas de los conflictos extranjeros y menos la reforma sanitaria que quiere implantar en el país. Por eso son los medios de comunicación, al igual que pasó con la guerra de Cuba y otros conflictos, los encargados de hacer el trabajo sucio de los partidos políticos.
Algo que no nos debe de extrañar en el Estado en el que vivimos pues tanto el PSOE como el PP utilizan a sus diferentes medios para hacer el trabajo sucio que no pueden hacer de cara al público contra “sus intereses”.